Colecciones
Matasellos y marcofilia
La marcofilia es la disciplina que colecciona y estudia las marcas postales: matasellos, fechadores y toda huella que la administración deja al procesar el correo. Para mucha gente el matasellos es un estorbo sobre el sello; para el marcófilo es justo lo que persigue, y a veces lo que más vale.
Qué es un matasellos y para qué sirve
El matasellos es la marca que inutiliza el sello para impedir que se reutilice, y de paso deja constancia de la oficina y la fecha de curso. De ahí que informe de dónde y cuándo viajó una carta. El marcófilo distingue el fechador (con localidad y fecha), los rodillos, los matasellos especiales de eventos y exposiciones, y un sinfín de marcas auxiliares: certificados, urgentes, censura, tasas, ambulantes de ferrocarril, correo marítimo o aéreo. Cada tipo cuenta un trozo de la historia postal.
Tipos de marcas postales
A grandes rasgos conviven marcas prefilatélicas (anteriores al sello, cuando el porte se marcaba a mano sobre la carta), los fechadores clásicos de doble círculo, los rodillos mecánicos con eslogan, los matasellos conmemorativos ligados a exposiciones y primeros días de circulación, y las marcas de servicios especiales. Las marcas prefilatélicas y las de rutas u oficinas raras (una estafeta pequeña, un ambulante concreto, una fecha temprana de uso) son las que despiertan más interés entre especialistas.
Cada especialidad tiene sus catálogos y estudios propios, a menudo publicados por asociaciones de coleccionistas más que por las grandes editoriales generalistas. Empezar por una provincia o una época acotada facilita conseguir esa documentación y comparar tus marcas con material de referencia fiable.
Cuándo el matasellos vale más que el sello
Sucede más de lo que parece. Un sello común puede llevar un matasellos de una oficina que funcionó pocos meses, una fecha del primer día de uso de la emisión, o una marca de un servicio raro: en esos casos el coleccionista paga por la marca, no por el sello. Lo mismo ocurre con cartas completas donde el conjunto —sello, matasellos, ruta y destino— cuenta una historia coherente. Por eso en marcofilia se prefiere muchas veces el documento entero (la carta circulada) al sello recortado: recortar destruye la información y el valor. Los precios son muy variables; para una marca corriente hablamos de céntimos o pocos euros, y para piezas históricas documentadas, bastante más, siempre según ventas cerradas recientes. Como en el resto de la filatelia, la marcofilia se disfruta por el conocimiento que aporta, no como inversión: la mayoría de cartas circuladas valen poco en dinero y mucho como testimonio histórico.
Legibilidad y calidad de la estampación
En marcofilia manda la legibilidad. Una marca nítida, completa, con la localidad y la fecha claras, vale mucho más que la misma marca borrosa o parcial. Idealmente el matasellos debe leerse sin tapar en exceso el dibujo del sello cuando este también importa. Cuida no confundir marcas auténticas con favores (estampaciones hechas de complacencia fuera de servicio) ni con falsificaciones, un problema real en marcas cotizadas. La documentación y, en piezas de valor, el certificado son la garantía.
No recortes ni laves a la ligera. Si una carta tiene un matasellos interesante, consérvala entera: el sobre con su franqueo, marcas y destino es la pieza. Recortar el sello o lavarlo puede destruir precisamente lo que le da valor. Manipula con pinzas y guarda los documentos planos, en fundas libres de ácido.
Preguntas frecuentes
¿Un sello con matasellos vale menos que uno nuevo?
No siempre. En muchas emisiones el nuevo cotiza más, pero un matasellos raro, de época o de una oficina escasa puede hacer que el usado supere ampliamente al nuevo. Depende de la marca concreta.
¿Qué es un matasellos de primer día?
Es la marca aplicada el primer día de circulación de una emisión, a menudo sobre sobres especiales. Interesa a coleccionistas de primeros días de circulación, aunque su valor depende de la tirada y la demanda de cada emisión.